ESTUDIO DE LA FENAMAD REVELA POSIBLE EXISTENCIA DE PUEBLOS INDÍGENAS AISLADOS EN ZONA FRONTERIZA ENTRE PERÚ Y BOLIVIA

FENAMAD, 02 de agosto del 2010. Después de casi dos años de investigación, la Federación Nativa del río Madre de Dios y Afluentes, FENAMAD, revela un estudio de la posible existencia de pueblos indígenas en aislamiento voluntario en la frontera entre Perú y Bolivia.

El estudio está ubicado entre los departamentos de Madre de Dios y Puno, en Perú, y La Paz, en Bolivia, dentro de dos áreas naturales protegidas, el Parque Nacional Bahuaja Sonene y la Reserva Nacional Tambopata, colindante a su vez con el Parque Nacional Madidi de Bolivia.

Con los resultados hallados se daría fuerza a la posibilidad de la existencia de pueblos indígenas aislados entre las cabeceras de los ríos Tambopata, Heath, Malinowski y afluentes, en una zona de uso ancestral del pueblo Ese Eja (familia lingüística Takana).

De ser así, se llevaría a considerar un área de uso continuo de estos pueblos e incorporarlo dentro de los planes de monitoreo y gestión de las áreas naturales protegidas.

No se descarta la presencia de indígenas aislados en el lugar, debido a que al otro lado del río Heath (frontera natural entre Perú y Bolivia), se encuentra el Parque Nacional Madidi que contiene una zona de protección estricta para pueblos en aislamiento voluntario posiblemente perteneciente al grupo Toromona (Takana). La geografía permitiría un corredor natural para el paso de esta población que migra constantemente para buscar sus alimentos.

Evidencias

La FENAMAD inició las indagaciones en noviembre del 2007. El Trabajo de campo se prolongó durante el 2008 y el 2009. Se realizaron entrevistas en las comunidades nativas de Palma Real, Sonene, Kotsimba, Arasaeri e Infierno; en los centros poblados colonos de Mazuko, Quincemil, Salimayo, Leche Mayo, Chaspa Alta, San Gabán, San Juan del Oro, Sandia, Putinapunco, Victoria, Puerto San Fermín (Bolivia), Puerto Pardo, Lago Valencia y alrededores de las áreas naturales protegidas, igualmente en las poblaciones asentadas en ambas márgenes del río Malinowski.

El equipo especializado estuvo a cargo de la antropóloga Chantelle Murtagh; la asesoría legal recayó en Carlos Soria. También participaron el ingeniero Casiano Aguirre y los técnicos Luis Payaba y Henry Huayta de la FENAMAD.

Entre las evidencias encontradas se mencionan chozas, huellas, caminos abiertos con señales de “no paso” dejados con ramas torcidas, silbidos, cáscaras de plátano o palos quemados, comportamiento extraño de animales, extracción de nidos de taricaya, testimonios que se encuentran registrados también en audio y video.

La antropóloga Chantelle Murtagh explica que muchas de las personas entrevistadas sugieren la presencia de aislados por el empleo de silbidos: utilizados para advertir contactos y como anuncios de su presencia.

“La utilización de silbidos es significativo porque fue utilizado por muchos pueblos indígenas en el pasado y aun en la actualidad. Además suele ser usado en los grupos aislados como una forma de comunicación o de darse información entre si sobre su ubicación”, indica Murtagh.

Sobre las huellas en las playas, estos fueron vistos generalmente en los meses de verano que es la época de recolección de huevos de taricaya. Los informantes señalan que son “huellas grandes” llamándolos incluso como “los pie grande. Diferencian que no se trata de personas colonas por el ancho de los pies y la separación entre los dedos, ya que los aislados “no usan zapatos”.

“Es sabido que los huevos de taricaya forman parte integral importante en la dieta de los pueblos indígenas en aislamiento, por lo que bajan hacia las playas durante el verano para consumirlos. Esto se demuestra por la presencia de chozas o tambos que construyen en las playas”, afirma la especialista contratada por la FENAMAD para realizar la presente investigación.

Otras evidencias que muestran la posible existencia de grupos en aislamiento voluntario son las señas que dejan en el camino que son hechas con ramas dobladas a mano para evitar el ingreso de foráneos en sus territorios.

No presentan contacto con la sociedad

En total se realizaron 199 entrevistas (entre individuales y grupales) que arrojaron 108 respuestas afirmativas que indican que existirían pueblos en aislamiento; 27 respuestas niegan la existencia de los “no contactados”; 54 son respuestas imprecisas y las 10 restantes son datos que no fueron incorporados en la estadística.

Las evidencias que se presentan sobre la posible existencia de pueblos en aislamiento voluntario en la zona del Parque Nacional Bahuaja Sonene, indicarían que no han mantenido contacto alguno con la sociedad nacional envolvente.

Para llevar a cabo la investigación se recopiló información histórica y etnográfica. La metodología utilizada consistió en reunir testimonios de informantes claves en las comunidades nativas, centros poblados mayores y caseríos circundantes a los territorios presumiblemente habitados por los pueblos aislados, que son aledaños al Parque Nacional Bahuaja Sonene y la Reserva Nacional Tambopata.

Share this Page